
La salida de capitales de Chile alcanzó los US$2.146 millones durante el primer semestre de 2026, una cifra que triplica lo registrado en igual período del año anterior, pero que estuvo fuertemente concentrada en los primeros tres meses. Según los datos del Banco Central, entre enero y marzo emigraron recursos por US$1.887 millones, mientras que entre abril y junio la cifra se moderó hasta los US$258 millones. El monto semestral es el más alto desde 2022 y reabre el debate sobre las razones que mueven a personas y empresas a sacar su dinero del país.
El comportamiento del semestre sorprendió al mercado porque en los últimos años la tendencia había sido a la baja en materia de salidas de recursos. Los especialistas consultados, sin embargo, advierten que no se trata necesariamente de una fuga de capitales, sino de una estrategia de diversificación patrimonial y de decisiones financieras con una perspectiva más internacional. La moderación del segundo trimestre refuerza esa lectura.
CIFRAS DEL PRIMER SEMESTRE
El primer trimestre concentró casi la totalidad de los recursos que abandonaron el país, con US$1.887 millones, mientras que el segundo trimestre mostró una fuerte desaceleración, con apenas US$258 millones. Así, el total semestral llegó a US$2.146 millones, triplicando los US$723 millones del primer semestre de 2025 y convirtiéndose en el monto más alto desde el primer semestre de 2022.
Estos flujos se asocian, de acuerdo con el análisis económico habitual, a episodios en que los activos o el dinero se movilizan rápidamente desde un país hacia el exterior debido a sucesos con implicancias económicas o a eventos del escenario político y social que alteran las expectativas de los inversionistas. El debate se instaló con fuerza después del estallido social y la pandemia, años en que se registraron las mayores salidas de recursos de personas y empresas no financieras: en 2020 salieron US$9.691 millones y en 2021, US$7.064 millones.
Desde entonces la trayectoria fue descendente en términos anuales. El año 2022 cerró con salidas por US$2.811 millones y el último dato anual, correspondiente al cierre de 2025, dejó una salida de US$1.015 millones. Por eso el arranque de 2026 resultó llamativo.
LAS CAUSAS SEGÚN LOS EXPERTOS
Javier Jaque, socio líder de CCL Auditores Consultores, sostiene que el alza se explica porque el mercado se mueve en base a expectativas de crecimiento y de rentabilidad. A su juicio, el mercado chileno está bastante deprimido y cifras del 2% de crecimiento anual no auguran buenos retornos para los inversionistas. Jaque añade que la reforma tributaria necesita tiempo para comenzar a rendir frutos y que los capitales son volátiles: pueden ir a buscar rentabilidades más altas en el exterior y regresar cuando el país logre un crecimiento esperado, como un 4% al término del actual gobierno.
Cristián Mena, socio de Mena Alessandri & Asociados, descarta que exista un factor político, jurídico o tributario puntual que por sí solo explique el aumento, y tampoco califica automáticamente todo el flujo como una fuga de capitales. Para Mena, en el caso de las personas se ha consolidado una estrategia de largo plazo orientada a reducir la concentración del patrimonio en un solo país y una sola moneda. En las empresas, en tanto, pueden existir razones operativas como la administración de liquidez, los créditos comerciales, el financiamiento de filiales o la expansión internacional. El dato, enfatiza, combina una mayor diversificación patrimonial con decisiones financieras y operativas propias de empresas y personas que hoy tienen una perspectiva más internacional.
Gustavo Serrano, socio de Serrano Abogados y experto en tributación, atribuye el fenómeno a factores mixtos. Por un lado, las tasas de interés en mercados como Estados Unidos siguen muy atractivas. Por otra parte, empresas y personas buscan resguardar su patrimonio y diversificar riesgos frente a la coyuntura y las reformas. Serrano plantea que la competitividad y estabilidad que ofrecen los mercados desarrollados resultan muy atractivas, mientras que Chile, con un mercado de capitales aún dañado y con varias reformas pendientes, no ofrece alternativas que puedan competir razonablemente.
MIRADA HACIA EL FUTURO
Pese al mal dato del semestre, los especialistas creen que la tendencia a diversificar las carteras de inversión no implica necesariamente reemplazar a Chile como destino de inversión. A medida que la megarreforma genere efectos positivos en el crecimiento, podría haber mayor ánimo por dejar los recursos invertidos en el país.
Sergio Lehmann, economista jefe de Bci, señala que en un mundo más integrado y desafiante son esperables incentivos en esa dirección. De la mano de los cambios estructurales que se incorporaron en la megarreforma, dice, se verían atractivos para atraer capitales a la economía chilena. Mena, por su parte, acota que la diversificación se ha vuelto más amplia y sofisticada: ya no consiste solamente en mantener dólares o adquirir un inmueble fuera de Chile, sino que hoy se diversifica por moneda, país, custodio, clase de activo, nivel de liquidez y horizonte de inversión. La lógica, aclara, no es reemplazar a Chile, sino evitar que todo el patrimonio quede expuesto a una sola economía, un solo mercado y un mismo marco regulatorio.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.







