
Con 128 votos a favor, la Cámara de Diputados dio luz verde en general a un proyecto que busca regular los contenidos generados por inteligencia artificial, con el objetivo de combatir la proliferación de deepfakes y proteger la identidad e integridad de las personas frente a imitaciones digitales realistas.
La iniciativa, aprobada con solo dos votos en contra y cinco abstenciones, sienta las bases de un marco jurídico inédito en Chile para enfrentar los desafíos que plantea la creación y difusión de contenidos sintéticos. El texto ahora vuelve a la Comisión de Futuro, Ciencias, Tecnología, Conocimiento e Innovación para su discusión en particular.
VOTACIÓN Y DEBATE PARLAMENTARIO
La Sala de la Cámara de Diputados despachó el proyecto en su discusión general tras un debate en el que se pusieron sobre la mesa tanto las virtudes de la propuesta como las alertas sobre sus posibles efectos colaterales.
Varios diputados destacaron que la iniciativa busca crear un marco de protección efectivo, incorporando el derecho a la integridad digital y estableciendo mayores responsabilidades para las plataformas que alojan o difunden contenidos falsos. Sin embargo, otros parlamentarios cuestionaron precisamente el grado de responsabilidad que la propuesta entrega a dichas plataformas para determinar qué contenidos pueden permanecer y cuáles deben ser eliminados.
Una de las principales advertencias fue que ese diseño podría generar riesgos para la libertad de expresión o inhibir desarrollos tecnológicos legítimos. También se alzaron voces que alertaron sobre los efectos que estas tecnologías pueden tener no solo en las personas, sino también en la seguridad institucional y la soberanía de los países.
DEFINICIONES Y DERECHOS CENTRALES
El proyecto establece una categoría específica denominada representaciones digitales verosímiles pero falsas. Bajo esa definición quedan comprendidos todo contenido sintético de imagen, audio o video, generado o alterado mediante inteligencia artificial u otras tecnologías, que pueda inducir a error, confusión o engaño respecto de la identidad, acciones o declaraciones de una persona real.
Junto con ello, la iniciativa reconoce el derecho a la integridad digital, entendido como el derecho de toda persona a que su imagen, cuerpo o voz no sean utilizados para generar este tipo de contenidos. No obstante, existe una salvedad importante: no se consideran deepfakes los contenidos que correspondan a una sátira, parodia, crítica o expresión artística, siempre que sean claramente identificables y no induzcan a error ni causen daño.
RESPONSABILIDADES Y SANCIONES
El proyecto resulta aplicable tanto a personas naturales como jurídicas, así como a plataformas de redes sociales que operen en el territorio nacional. La norma define dichas plataformas como servicios digitales de intermediación que gestionan contenidos y datos, pero excluye expresamente a los servicios de mensajería instantánea de carácter privado.
Las plataformas extranjeras que presten servicios en el país deberán designar un representante legal en Chile. Asimismo, se les imponen dos obligaciones clave: identificar de forma visible cuando el contenido es generado con inteligencia artificial y habilitar canales de denuncia para que las personas afectadas puedan solicitar la eliminación del contenido.
En materia de responsabilidad, quienes generen o difundan deepfakes serán responsables civilmente por los daños causados. La iniciativa también contempla la posibilidad de que los tribunales adopten medidas cautelares, como el retiro o bloqueo del contenido, con el fin de evitar un daño irreparable.
MULTAS DE HASTA DIEZ MIL UTM
Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es el régimen sancionatorio. Se propone que las multas estén en rangos de cinco mil a diez mil UTM, lo que equivale aproximadamente a montos que van desde los 358 millones hasta los 716 millones de pesos chilenos.
Ese nivel de penalización económica apunta a desincentivar tanto la generación como la difusión de contenidos falsos, especialmente cuando son producidos o distribuidos por actores con capacidad económica significativa.
RETORNO A COMISIÓN PARA DISCUSIÓN EN PARTICULAR
Tras su aprobación en Sala, la iniciativa ahora retorna a la Comisión de Futuro, Ciencias, Tecnología, Conocimiento e Innovación, donde se discutirá en particular cada uno de sus artículos. Será en esa instancia donde se afinen los detalles técnicos y se resuelvan las dudas que surgieron en el debate general, en especial las relativas a la libertad de expresión y al rol moderador de las plataformas.
El proyecto avanza en un contexto donde el uso de inteligencia artificial para crear representaciones realistas crece exponencialmente, y donde los vacíos legales se vuelven cada vez más evidentes. La discusión en particular definirá si Chile logra equilibrar la protección de los derechos digitales con el fomento de la innovación tecnológica.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.







