
Cristián Infante, CEO de Arauco: Han cerrado muchas plantas de celulosa en el Hemisferio Norte porque no pueden competir con los precios actuales. Nosotros sí podemos
Cristián Eustaquio Infante Bilbao (59) lleva 30 años en Arauco y desde 2011 es gerente general de la compañía, la más grande del holding Empresas Copec. En una entrevista con La Tercera, Infante abordó la construcción de la nueva planta Sucuriú en Brasil, la caída de los precios de la celulosa, la crisis inmobiliaria china, los cierres de plantas en el Hemisferio Norte y el potencial de la nanocelulosa.
LA PLANTA SUCURIÚ
En el primer semestre, los ingresos totales de Arauco fueron US$3.081 millones: el 50,4% provino de la celulosa y el 49,5% de la madera, incluyendo paneles, contrachapado y madera aserrada. Pese a esa diversificación, la empresa sigue apostando por su producto histórico y construye su mayor planta de celulosa, Sucuriú, en el estado de Mato Grosso do Sul, Brasil. La inversión es de US$4.600 millones y sumará 3,5 millones de toneladas a la producción actual de 5 millones, lo que convertirá a Arauco en el segundo productor mundial, solo detrás de la brasileña Suzano, que produce 12 millones de toneladas. La construcción lleva un 75% de avance y, según Infante, «esperamos en septiembre u octubre del próximo año tener el primer fardo de celulosa».
El ejecutivo explicó que tener escala reduce los costos de producción y permite que el consumidor final compre papel más barato. Brasil fue elegido por la extraordinaria tasa de crecimiento de los bosques: mientras en Chile el eucalipto crece a un máximo de 40 metros cúbicos por hectárea al año, en Brasil y el norte de Argentina hay lugares que alcanzan cerca de 100 metros cúbicos. Hoy el 62% de los activos de Arauco está en Chile, pero la firma también tiene plantas en Argentina y Uruguay. En Brasil ya posee 250 mil hectáreas plantadas y espera llegar a 400 mil para operar a plena capacidad.
El financiamiento de Sucuriú está asegurado por tres vías: un préstamo de US$2.200 millones del BID, la CFI y la agencia Finnvera de Finlandia; un aporte de capital de Empresas Copec por US$1.200 millones; y los flujos propios de la compañía.
LA CRISIS INMOBILIARIA CHINA
A pesar de la apuesta, el momento no es fácil. Infante reconoció que «hemos tenido los precios más bajos, en términos reales, de los últimos 25 años». La razón principal es la crisis inmobiliaria china: los permisos para construcciones nuevas han caído persistentemente desde 2020 y hoy son apenas un 25% de los de hace seis años. Esa caída dejó a 65 millones de metros cúbicos de madera sin destino, y China, que era importador neto, levantó plantas de celulosa para ocuparla. El resultado es una sobrecapacidad de producción de papel: «sus plantas están produciendo al 60% de su capacidad, con lo cual hay mucha oferta y los precios del papel están muy bajos. Si los precios del producto final están bajos, es difícil que el precio de la celulosa pueda subir», explicó.
Arauco vende poco más de la mitad de su celulosa a China. La confianza del CEO depende de que el mercado inmobiliario chino se recupere y de que el consumo per cápita de papel siga creciendo a tasas del 6,5%. «En la medida que el mercado vaya haciendo un catch up, estamos seguros que los precios van a subir. Hoy los precios de la fibra larga están a niveles históricamente bajos», advirtió.
CIERRES EN EL HEMISFERIO NORTE
Los bajos precios han golpeado a los productores del norte. «Han cerrado muchas plantas en el Hemisferio Norte. En los últimos dos años cerraron más de 2 millones de toneladas de capacidad de producción, y hay otros que están anunciando cierres por tres o seis meses, porque se dan cuenta de que a estos precios no pueden competir. Nosotros sí podemos, pero ellos no», resaltó Infante.
Aseguró que toda la producción de Arauco ya está vendida, aunque a los bajos precios del mercado. «Somos de los que tenemos los costos más competitivos del mundo. Estamos pasando un momento complejo en la industria, pero esto no es sostenible y los precios se van a recuperar».
POTENCIAR EL CHILE FORESTAL
Pese a la apuesta brasileña, Infante espera que Chile no quede atrás. El país ha perdido cientos de miles de hectáreas de plantaciones: hace una década había 2,5 millones de hectáreas, y hoy existen 1,9 millones. La violencia en el sur y el robo de madera fueron las causas principales, aunque en los últimos años se ha reducido. «Hay que reconocer que se ha hecho un muy buen trabajo», dijo.
Para recuperar el negocio forestal, planteó la necesidad de un instrumento de fomento similar al decreto ley 701, promulgado por la dictadura en los años ’70, aunque «lamentablemente es un instrumento que tiene mala prensa». Ese tipo de herramienta podría favorecer a los pequeños y medianos forestadores, que son los que no están plantando. El ministro de Agricultura, Jaime Campos, ha dicho que el gobierno trabaja en un mecanismo para incentivar la forestación. Infante propone que se entregue ayuda económica al forestador para que reciba flujos anticipadamente y no tenga que esperar 20 años.
Arauco posee 600 mil hectáreas de bosques en Chile y cerca de un millón en total entre los cuatro países. Planta 40 mil hectáreas al año en Chile y 65 mil en Brasil. «El gobierno habla de que en Chile hay un potencial de forestar dos millones de hectáreas. Con 2 millones de hectáreas da para varias plantas de celulosa y varios aserraderos, da para potenciar una industria de forma muy potente», proyectó.
LA NANOCELULOSA
El consumo global de celulosa y papel sigue creciendo a tasas del 2% al 3% anual, y en China alcanza el 6,5%, impulsado por el desarrollo de países más pobres, el comercio electrónico y la sustitución del plástico. Además, aparecen nuevos usos, como la pulpa textil para fabricar viscosa y lyocell, que «compite directamente con el algodón», cuyo consumo mundial está detenido en 20 millones de toneladas hace una década.
La celulosa también se usa en componentes para automóviles, aviones y teléfonos móviles. Pero el desarrollo más sorprendente es la nanocelulosa: «Las nanocelulosas son componentes de la celulosa que cuando tú las encadenas químicamente de determinada forma, puedes hacer un filamento que es más resistente que el acero y es tan liviano como el kevlar. Son materiales de alta resistencia, mucho más livianos que el acero, y vienen de la madera. Es un desarrollo que estamos haciendo en el sur de Chile».
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.







