
El Imacec de mayo encendió las alertas al mostrar una nueva caída en la actividad económica, encadenando cinco meses consecutivos de contracción, algo no visto desde 2020. Esta precaria situación preocupa al Consejo Fiscal Autónomo (CFA) por el impacto en las ya debilitadas finanzas públicas chilenas. Paula Benavides, presidenta del organismo, advirtió que el escenario de menor crecimiento puede afectar directamente la recaudación y los ingresos efectivos del gobierno central.
La economía chilena acumula cinco meses consecutivos de contracción, una racha negativa que no se registraba desde el año 2020 en plena pandemia. Esta situación ha generado preocupación en diversos sectores, pero especialmente en el CFA, que ve un riesgo real para el cumplimiento de las metas fiscales.
CONTEXTO ECONÓMICO Y FINANZAS PÚBLICAS
El último Informe de Finanzas Públicas del primer trimestre fue elaborado con un supuesto de crecimiento de 2,1 por ciento para el año. Sin embargo, el Imacec acumulado en lo que va de 2026 muestra una caída de 0,7 por ciento, lo que evidencia una brecha significativa entre las proyecciones y la realidad económica.
La presidenta del CFA señaló que este desfase constituye un riesgo relevante desde el punto de vista fiscal, ya que un menor crecimiento económico repercute directamente en los ingresos efectivos del gobierno central. Benavides recordó que tanto el Banco Central como organismos internacionales han realizado revisiones a la baja en sus estimaciones de crecimiento para el período.
ALERTA POR LA RECAUDACIÓN Y EL GASTO
Benavides explicó que el CFA advirtió en su último informe sobre este riesgo, que puede impactar en la recaudación tributaria y en los ingresos efectivos del fisco. La autoridad autónoma considera que el debilitamiento de la actividad económica pone presión adicional sobre unas finanzas públicas que ya mostraban signos de deterioro.
La titular del organismo detalló que existe una regla dual que guía las recomendaciones del consejo. Por un lado, se fijan metas de balance estructural, y por otro, se establece un nivel prudente de deuda. Ambos parámetros se ven afectados por la desaceleración económica.
El déficit efectivo repercute en mayores necesidades de financiamiento, lo que puede deteriorar aún más la trayectoria de la deuda pública. El déficit estructural, por otro lado, incorpora efectos cíclicos.
RECOMENDACIONES DEL CFA
Consultada sobre si esta situación refuerza las recomendaciones previas del organismo, Benavides afirmó que es necesario continuar avanzando en la materialización de los ajustes de gasto en línea con lo sugerido por el gobierno.
La presidenta del CFA recordó que existen presiones de gasto que exceden los anuncios de medidas de ajuste realizados por el Ejecutivo. Esto implica que se requiere un esfuerzo adicional para alinear el gasto público con la realidad económica actual.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.







