
La iniciativa estadounidense “Trump Accounts” ha reavivado en Chile el debate sobre la denominada “Ley Marraqueta”, un proyecto de ahorro e inversión para recién nacidos que busca mejorar las futuras pensiones mediante el interés compuesto. Mientras Estados Unidos lanzó un programa que deposita mil dólares por cada niño nacido entre 2025 y 2028, en Chile la discusión sobre una propuesta similar se remonta a varios años y enfrenta tanto expectativas como desafíos fiscales.
ANÁLISIS DE LA EXPERIENCIA ESTADOUNIDENSE
El programa estadounidense, conocido oficialmente como “Trump Accounts”, comenzó el 4 de julio de 2026, coincidiendo con el 250° aniversario de la Declaración de Independencia. La iniciativa forma parte de la reforma fiscal “Big Beautiful Bill” del segundo mandato de Donald Trump, quien el 6 de julio de ese año encabezó una ceremonia en Wall Street para su lanzamiento. Según el texto, el gobierno federal aporta mil dólares por cada niño nacido entre el 1 de enero de 2025 y el 31 de diciembre de 2028, sin importar el nivel de ingresos familiares. Las familias pueden agregar hasta cinco mil dólares anuales adicionales con beneficios tributarios, y los fondos deben invertirse en instrumentos diversificados de bajo costo que sigan índices bursátiles estadounidenses. El retiro del dinero solo está permitido cuando el beneficiario cumple 18 años, y exclusivamente para fines como educación superior o compra de primera vivienda. El Tesoro estadounidense reportó que ya se han abierto más de seis millones de cuentas, de las cuales 1,4 millones corresponden a recién nacidos que recibirán el aporte federal piloto. Privados como los empresarios Michael y Susan Dell comprometieron 6.250 millones de dólares para complementar la iniciativa, y otras empresas como Micron y el fondo Bridgewater también han realizado aportes significativos.
PROYECTO CHILENO DE LA LEY “MARRAQUETA”
En Chile, la idea de crear cuentas de capitalización individual para recién nacidos fue planteada originalmente por la entonces senadora y candidata presidencial Carolina Goic. Su propuesta inicial consistía en depositar un millón de pesos en una cuenta de capitalización individual para cada recién nacido, recursos que permanecerían invertidos durante toda su vida laboral y se utilizarían para complementar la pensión futura. Posteriormente, el exministro de Hacienda Ignacio Briones recogió la idea durante su campaña presidencial en 2021. Dos años después, las diputadas de Renovación Nacional Camila Flores, Sofía Cid y Catalina del Real retomaron el planteamiento y propusieron elevar el aporte a dos millones de pesos por niño. En ese momento, la entonces ministra del Trabajo, Jeannette Jara, cuestionó la disponibilidad de recursos fiscales para financiar una política de esa magnitud.
OPINIONES DE EXPERTOS
La economista e investigadora de Horizontal, Soledad Hormazábal, explicó que la Ley Marraqueta consiste en abrir cuentas de capitalización individual para los recién nacidos y depositar un monto que será invertido durante 65 años. Según Hormazábal, el efecto del interés compuesto permite que un aporte inicial acotado tenga un impacto relevante en la pensión futura. Estimó que depositar un millón de pesos por niño costaría cerca de 160 millones de dólares al año y podría significar un aumento de aproximadamente 60 mil pesos mensuales en las pensiones de los beneficiarios, en recursos de hoy. Por su parte, la economista y directora del Centro de Estudios Financieros del ESE Business School, Cecilia Cifuentes, destacó que la política sería sencilla de implementar administrativamente y atractiva comunicacionalmente. Sin embargo, cuestionó que pueda ser utilizada para enfrentar la caída de la natalidad, señalando que “los estudios muestran que este tipo de políticas no generan impactos en la natalidad, pero sí pueden tener otros impactos positivos”. Cifuentes resaltó que la experiencia estadounidense muestra un efecto positivo en la educación financiera, al estar vinculada a la inversión en bolsa.
DESAFÍOS FISCALES Y DE DISEÑO
Ambas expertas coinciden en que Chile debe resolver la finalidad de los recursos. En las “Trump Accounts”, el dinero puede usarse a los 18 años para estudios o vivienda; en cambio, la propuesta chilena original lo destinaba exclusivamente a complementar la pensión. Cifuentes planteó que si el diseño se orienta a que los jóvenes tengan recursos para estudios, se podrían establecer restricciones al retiro a los 18 años. Además, advirtió sobre la restricción fiscal actual: “No es fiscalmente muy cara, pero obviamente cuando tenemos una restricción fiscal como la que tenemos, ese también es un tema relevante. En este minuto probablemente no habría disponibilidad para poner recursos en eso”. El debate, por tanto, queda abierto a futuras discusiones legislativas y a la disponibilidad de fondos públicos.
Fuente: Emol
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.







