
El gobierno de Chile ingresará este lunes al Congreso un proyecto de ley que modifica el Código del Trabajo para introducir un régimen de adaptabilidad laboral especialmente diseñado para el sector turismo. La iniciativa, impulsada por el Ministerio de Economía y la Subsecretaría de Turismo, iniciará su tramitación en la Comisión de Trabajo de la Cámara de Diputados con suma urgencia, lo que refleja la prioridad que el Ejecutivo le asigna a la medida. La subsecretaria de Turismo, María Paz Lagos, anticipó en entrevista con Pulso que la meta es despachar el proyecto en un plazo no superior a cuatro meses, de modo que esté operativo para la temporada alta del próximo verano.
ACELERACIÓN LEGISLATIVA
El proyecto, denominado Estatuto Laboral para el Sector Turismo, busca reconocer la estacionalidad y la intensidad variable del trabajo en la industria turística. La subsecretaria Lagos explicó que la propuesta fue consensuada con seis gremios del rubro: la Federación de Empresas de Turismo de Chile (Fedetur), Hoteleros de Chile, la Asociación Chilena de Gastronomía (Achiga), la Asociación Chilena de Empresas de Turismo (Achet), la Asociación de Profesionales y Técnicos del Turismo en Chile (Aprotur) y la Asociación Chilena de Turismo Rural (Achitur). El ingreso con suma urgencia busca agilizar la tramitación, aunque no se descarta que la iniciativa pase posteriormente por la Comisión de Economía si las indicaciones así lo requieren.
JORNADAS FLEXIBLES EN CICLOS EXTENDIDOS
Uno de los cambios centrales del proyecto es la modificación del sistema de promediación de jornadas. Actualmente, el Código del Trabajo permite promediar la jornada en ciclos de hasta cuatro semanas. El nuevo estatuto plantea extender ese ciclo hasta 52 semanas, lo que permitiría concentrar horas de trabajo en temporadas de alta demanda y compensarlas en los períodos de menor actividad. Dentro de cada ciclo, el trabajador podría laborar hasta 45 horas semanales durante un máximo de ocho semanas, siempre que el promedio total del ciclo no supere las 42 horas reglamentarias. Según Lagos, esta flexibilidad responde a que las temporadas altas en turismo pueden durar varios meses, seguidas de temporadas bajas prolongadas.
DESCANSO DOMINICAL Y HORAS EXTRAS
El segundo cambio relevante se refiere al límite de domingos consecutivos trabajados. La norma actual permite hasta ocho domingos seguidos; el proyecto lo eleva a un máximo de doce, pero solo una vez al año, durante la temporada alta de cada tipo de atractivo turístico. Por ejemplo, en zonas de playa sería aplicable en verano, y en centros de esquí, en invierno.
En materia de horas extras, el estatuto introduce reglas más claras para su compensación. Cada hora extra dará derecho a 1,5 horas de descanso, que se podrán acumular hasta un máximo de diez días hábiles al año. El trabajador deberá solicitar estos descansos con una semana de anticipación, y el empleador tendrá un plazo de 60 días para otorgarlos. Además, se amplía el período para usar esos descansos de seis a doce meses. Si el empleador no los concede dentro de ese plazo, deberá pagarlos con recargo.
SECTORES INTERESADOS SE SUMAN A LA CONVERSACIÓN
Aunque el proyecto está focalizado en el turismo, la subsecretaria Lagos reveló que otros sectores productivos se han acercado al Ministerio del Trabajo para expresar su interés en sumarse al régimen de adaptabilidad. La agricultura, por su marcada estacionalidad, aparece como uno de los primeros candidatos a incorporarse. El retail también ha manifestado su intención de ser considerado en la modificación legal. Sin embargo, por ahora, el texto ingresado se limita al sector turístico.
IMPACTO ESPERADO EN INDICADORES LABORALES
La iniciativa apunta a mejorar dos indicadores críticos del sector: la informalidad laboral, que hoy alcanza un 32%, y la rotación, que llega al 38%. La autoridad estima que al ofrecer mayor flexibilidad, el estatuto incentivará a las empresas a formalizar contratos, reduciendo la precariedad. La meta del gobierno es bajar la informalidad bajo el 30% durante este mandato. Asimismo, se busca que el aporte del turismo al PIB nacional suba un punto porcentual, hasta llegar al 4%. Para ello, se impulsarán también mejoras en conectividad aérea, desestacionalización de la oferta y promoción internacional.
Paralelamente, el gobierno trabaja en una cartera de proyectos habilitantes para el turismo que incluye inversiones por US$2.562 millones en iniciativas nuevas que serán lanzadas durante la gestión, además de US$10.825 millones en proyectos ya en curso. La subsecretaria Lagos calificó el proyecto como un anhelo largamente esperado por la industria, que reconoce la realidad de un sector que trabaja intensamente mientras el resto del país descansa.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.







