
El mandato de Kast a los partidos en medio de la crisis oficialista
“Les pido poner todo de su parte para mejorar el clima. Una buena relación entre los partidos es un activo para el gobierno, que hay que cuidar”. Con esas palabras, el viernes 3 de julio, el Presidente José Antonio Kast abrió un desayuno en La Moneda con los timoneles del oficialismo. El clima político estaba frío, y el único tema era la crisis entre los partidos base del gobierno, que había alcanzado su punto más alto con el rechazo a la acusación constitucional contra el exministro de Hacienda Nicolás Grau.
En el comedor del segundo piso, ante el biministro del Interior y Segegob, Claudio Alvarado, y de la Segpres, José García, Kast pidió a todos poner de su parte. “Los llamo a hacer un esfuerzo para ordenar a los partidos”, les dijo, insistiendo en que “vienen cosas buenas” a pesar de indicadores adversos. Luego, pidió a los cuatro presidentes presentes – Arturo Squella (Republicanos), Guillermo Ramírez (UDI), Andrea Balladares (RN) y Luciano Cruz-Coke (Evópoli) – que sinceraran sus molestias. El diálogo, calificado de “open heart”, fue especialmente franco.
DESAYUNO EN LA MONEDA
Uno de los primeros en llegar fue Ramírez, quien antes ingresó a la capilla de Palacio. Estaba molesto por las acusaciones de “derechita cobarde” que recibían desde el ala republicana, por emplazamientos a dejar el gobierno si no estaban conformes, y por el sinceramiento de Republicanos sobre su mayor sintonía con el Partido Nacional Libertario que con Chile Vamos. “Decir que uno se siente más cómodo con un partido que se declara de oposición que con los partidos que se declaran de gobierno, no deja de ser una afirmación problemática”, había advertido Ramírez.
Balladares planteó su oposición a la fórmula de Alvarado de dejar la coordinación solo en manos de los partidos. Squella intervino para exigir respeto mutuo y enrostró críticas de RN hacia su tienda. Tras dos horas y media, se acordó institucionalizar una instancia periódica de diálogo, encabezada por un representante del gobierno, para coordinar temas y resolver controversias.
KAST TOMA EL CONTROL
El martes previo, en medio de la tensión por la votación en el Senado de la acusación constitucional contra Grau, los ministros Alvarado y García Ruminot acordaron una reunión almuerzo con los partidos. Kast, que estaba en Paraguay en la cumbre del Mercosur, propuso un desayuno. Durante la gira, el Presidente recibió múltiples cuestionamientos. El senador RN Manuel José Ossandón se acercó a Kast para advertirle: “Si no le pone freno a los republicanos, eso le va a provocar mucho daño a su gobierno”.
Hasta entonces, Kast se había ceñido al guion de dejar la resolución de conflictos en manos de las directivas, pero la situación se desbordaba. Balladares y Ramírez habían hablado con él en varias oportunidades para expresar molestia. El sábado anterior, en el consejo de la UDI, Kast había encendido luces de alerta: “La responsabilidad no es criticar para ganar un puntito más de conocimiento”.
Tras el desayuno, Kast dio a conocer la versión oficial del encuentro, escoltado por los ministros y los presidentes de partidos. “Tenemos que afiatar las confianzas y eso corresponde en gran parte al gobierno”, sostuvo. Quedó claro que se limitan los espacios para actuar fuera de los rangos de coordinación entre los partidos y La Moneda. El éxito del oficialismo se medirá si logran traspasar la banda a alguien del sector.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.







