
La amenaza de un quiebre político sacude al oficialismo chileno en un momento clave. Con la megarreforma ya lista para convertirse en ley, el gobierno de José Antonio Kast se preparaba para avanzar a paso firme con su agenda de seguridad, pero el presidente de la UDI, diputado Guillermo Ramírez, marcó distancia de las reformas constitucionales impulsadas por La Moneda. La postura, expresada este domingo en una entrevista con La Tercera, constituye la primera gran diferencia entre el Ejecutivo y el partido que se ha autoimpuesto el sello de ser el más leal dentro de la alianza oficialista.
EL DESMARQUE DE LA UDI
El borrador elaborado por La Moneda, dado a conocer la semana pasada por este medio, contempla modificaciones constitucionales que no convencen al timonel de la UDI. «En las condiciones actuales, la UDI no puede apoyar las reformas constitucionales de seguridad porque dañan la institucionalidad», dijo Ramírez.
El diputado explicó que el problema radica en establecer excepciones a la regla general en la Constitución, cuando esas materias corresponden a la Ley Orgánica Constitucional. En particular, cuestionó que en el borrador se establezca que no se entenderá como arbitrario los distintos regímenes carcelarios que puedan decretarse para los miembros del crimen organizado. A su juicio, incorporar ese criterio en el texto constitucional «transforma a la Constitución en un elemento extremadamente vulnerable» y convierte a la Carta Fundamental en un instrumento frágil frente a futuras interpretaciones.
RESPUESTA DEL GOBIERNO
El biministro Claudio Alvarado, militante UDI y titular de Interior y de la Secretaría General de Gobierno, fue el encargado de responder al desmarque. «El debate es siempre bienvenido, pero estoy convencido que el dilema no es si tenemos que elegir entre seguridad e institucionalidad, lo que en realidad necesitamos es seguridad con institucionalidad», afirmó.
Alvarado defendió la reforma constitucional como parte de la preocupación del Ejecutivo por la seguridad, una demanda que, dijo, es apoyada por la ciudadanía. En ese sentido, invitó a debatir en torno a cómo construir una política de seguridad eficaz, duradera y constitucionalmente sólida. «Chile necesita recuperar con decisión la seguridad y darle al Estado mejores herramientas para enfrentar al crimen organizado. En eso no existen dos opiniones», agregó.
DIVISIÓN EN EL GREMIALISMO
El desmarque de Ramírez no es compartido por todo su partido. El vicepresidente del Senado, Iván Moreira, restó dramatismo a la situación: «Un borrador es solo un borrador. No generemos una polémica cuando no conocemos el detalle de la reforma». El legislador llamó a la unidad del oficialismo en la lucha contra la delincuencia y el crimen organizado, y pidió que el proyecto llegue a la sala.
El diputado Eduardo Cretton intentó matizar los dichos del timonel y sostuvo que la UDI ha sido el partido que más ha colaborado con la agenda legislativa del gobierno.
«Lo que ha planteado el presidente del partido es que hay legítimas dudas respecto del borrador de reforma constitucional, sobre todo en temas de discriminación arbitraria», explicó. Y añadió: «A mí no me cabe ninguna duda que el ministro Martín Arrau va a recoger esas inquietudes y vamos a construir una buena reforma».
En tanto, el senador Gustavo Sanhueza se alineó con Ramírez y pidió revisar los borradores con la máxima precisión para no provocar un debilitamiento constitucional.
REPUBLICANOS Y OPOSICIÓN
Las críticas al desmarque llegaron desde el Partido Republicano. Su presidente, Arturo Squella, defendió la idea de que «este es el momento de enfrentarlo con toda la fuerza del Estado» y llamó a «derechas, izquierdas y ambidiestros» a comprometerse con Chile y su futuro. «Para combatir el crimen organizado, necesitamos toda la fuerza del Estado. Se deben tomar medidas drásticas», enfatizó.
El diputado Agustín Romero cuestionó la coherencia de la UDI. Dijo que le cuesta entender que quienes después del 4 de septiembre de 2022 estuvieron dispuestos a reformar la Constitución para abrir un segundo proceso y apoyaron bajar los quórums constitucionales, hoy sostengan que reformar la Carta para fortalecer la seguridad pone en riesgo la institucionalidad.
«Si la Constitución podía reformarse para reemplazarla completa por segunda vez, ¿cómo se le explica a la gente que no pueda reformarse para defender a los chilenos del crimen organizado y el terrorismo?», planteó.
Desde la oposición, el senador Juan Luis Castro (Partido Socialista) aprovechó la coyuntura para criticar la agenda del Ejecutivo: «Ir a reformar la Constitución ya levantó las críticas de la oposición, e incluso de la UDI. O sea, esto está mal hecho».
RECEPCIÓN EN EL CENTRO Y RN
Las palabras de Ramírez tuvieron mejor recepción en los sectores más cercanos al centro del oficialismo. El senador independiente Matías Walker, integrante de la bancada de Evópoli y uno de los votos clave del gobierno en el Senado, advirtió que establecer excepciones a derechos constitucionales, como la prohibición de discriminaciones arbitrarias y la protección de la esencia de los derechos, en la propia Constitución, genera un criterio jurisprudencial nefasto. La semana pasada, Walker ya había calificado la propuesta de «demencial», lo que lo enfrentó públicamente con Squella.
La presidenta de RN, senadora Andrea Balladares, respaldó con fuerza la agenda de seguridad del Ejecutivo y compartió plenamente el objetivo de darle al Estado todas las herramientas para enfrentar al crimen organizado, el narcotráfico y el terrorismo.
«Pero una reforma constitucional tiene que hacerse bien. La Constitución no puede transformarse en un catálogo de medidas ni modificarse cada vez que enfrentamos un problema de política pública», advirtió. «Justamente porque queremos que estas herramientas perduren, tenemos que construir normas sólidas, jurídicamente bien diseñadas y capaces de reunir una mayoría amplia. En seguridad necesitamos eficacia, no maximalismos. Firmeza contra los delincuentes y responsabilidad con nuestras instituciones», agregó.
En cambio, el diputado Mauro González, integrante de la Comisión de Seguridad de la Cámara, llamó a no abrir «un flanco que dañe una agenda que es tan importante para el país». Precisó que las observaciones de su bancada se hacen de manera interna.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.







