
El control de Azul Azul, la sociedad concesionaria que administra al club de fútbol de la Universidad de Chile, está a punto de volver a cambiar de manos. A cinco años de que el fondo Tactical Sport pagara US$ 15,5 millones a Carlos Heller por el 63,07% de las acciones, el proceso concursal de liquidación de la sociedad controladora abrió un proceso de venta de ese paquete accionario.
El liquidador Eduardo Godoy, abogado a cargo de la liquidación de Asesorías e Inversiones Sartor S.A., lidera el proceso de venta, que comenzó a tomar forma y que contempla la contratación de un banco de inversión que gestione la venta.
El origen de esta operación se remonta a la resciliación, firmada por Michael Clark a fines de julio, del contrato que había suscrito en diciembre de 2024 para adquirir el 90% de las cuotas de Tactical Sport Asesorías Sartor e Inversiones S.A. El ex presidente de Azul Azul había comprometido un pago de US$ 5.719.482 que nunca se concretó, lo que dejó las cuotas sin efecto.
Con la resciliación, ese 90% volvió a manos de Asesorías e Inversiones Sartor S.A., sociedad que actualmente atraviesa un proceso concursal de liquidación en los tribunales civiles. El control del club quedó así en manos del liquidador, quien este jueves se reunió con los abogados de los tres principales acreedores no relacionados con la sociedad deudora: Toesca, BCI y Vector Capital.
En esa reunión se definió el primer paso del proceso. “Se les ha pedido a los principales acreedores que sugieran los nombres de los bancos de inversión a los cuales se les pedirá una propuesta de trabajo”, confirmó Godoy. La meta es que este lunes o martes los acreedores entreguen un listado con las entidades que consideran más convenientes.
Con esos nombres, se solicitarán propuestas de trabajo y de honorarios, que serán presentadas antes de la junta del 3 de septiembre. La decisión sobre qué banco se hará cargo de la venta del 63,07% de Azul Azul podría tomarse ese mismo día o en una junta siguiente, por mayoría absoluta de las acreencias participantes.
Hasta la semana pasada, 22 acreedores se habían presentado en tribunales a verificar sus créditos, por un monto total de $37 mil millones. No obstante, gran parte de esas acreencias probablemente será objetada por su vínculo con el mismo grupo controlador.
Entre los nombres que han circulado como posibles intermediarios aparecen BTG Pactual, Santander y Banchile. Sin embargo, algunos actores al tanto de las tratativas advierten que los honorarios de esas grandes bancas resultan elevados para un activo cuyo valor se estima en torno a US$ 15 millones, ya que sus tarifas fijas bordean el US$ 1 millón. Por eso también han surgido opciones más boutique, como Link Capital, Asset Chile y Tyndall. Varias entidades sondeadas ya habrían descartado participar, al considerar que se trata de un negocio pequeño y demasiado mediático.
En paralelo a la búsqueda del intermediario, el liquidador deberá resolver el embargo que pesa sobre las acciones de Azul Azul. La medida fue obtenida judicialmente por Inversiones Cerro El Plomo, sociedad controlada por el Fondo Leasing y gestionada hoy por Toesca.
“Voy a pedir una autorización para que se me permita negociar y suscribir una suerte de transacción con Inversiones Cerro El Plomo, para efectos de que ellos se puedan sumar a este proceso de venta y que, de alguna manera, el crédito que ellos tienen en el juicio que hoy día se está litigando pueda ser cobrado a través de la venta que se realizaría en la liquidación”, explicó Godoy.
Pese a las complejidades, entre los acreedores existe la expectativa de obtener un precio superior al que recibió Heller en su momento, considerando que lo que se vende es el control de la concesionaria.
Una de las aristas más delicadas del proceso será determinar si la venta del paquete controlador exige una Oferta Pública de Adquisición de Acciones. El liquidador planea consultar previamente a la Comisión para el Mercado Financiero si la operación califica dentro de la excepción de OPA por tratarse de una venta forzosa.
“Dado que el tema ha sido un poco complejo, se está analizando si es que procedería o no el tema y previamente se consultará”, afirmó Godoy. La consulta es necesaria porque la sociedad en liquidación es dueña del 90% de las cuotas de Tactical Sport, y como la venta de esas cuotas resulta compleja, los acreedores buscan enajenar directamente el activo subyacente: el 63,07% de Azul Azul.
La intención del liquidador y de los principales acreedores es que el banco elegido desarrolle un proceso de M&A, con due diligence, data room y negociaciones bilaterales con los interesados, aunque la transferencia final deba materializarse mediante un remate en Bolsa.
En el ámbito penal, el Ministerio Público acusa a Michael Clark de fraude a la omisión de OPA, lavado de activos y contrato simulado, y solicita su prisión preventiva, medida que debería resolverse la próxima semana. Según la formalización, el 19 de abril de 2021 los fondos Leasing y Táctico inyectaron $7.200 millones a Inversiones Cerro El Plomo mediante pagarés, mientras que el fondo Proyección aportó $1.100 millones a la misma sociedad. Ese mismo día, Cerro El Plomo entregó a Tactical Sport recursos por $4.297 millones.
El liquidador también espera recoger la opinión de la Universidad de Chile, que ha seguido con atención el caso Sartor y un eventual cambio de control. La casa de estudios es titular del nombre del club, cuyo uso está otorgado contractualmente a Azul Azul S.A.
“Esperamos que los requerimientos de transparencia que la Universidad solicite se encuentren considerados dentro del proceso, a efecto de que los interesados sean personas conocidas y que no actúen por interpósitas personas o a través de instrumentos jurídicos que opaquen quiénes son los beneficiarios finales reales”, sostuvo Godoy.
Fuente: La Tercera
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.







