
El Congreso Nacional en Santiago fue el escenario de un encuentro ciudadano en el que la infancia asumió un rol protagónico. La actividad, organizada por la presidencia del Senado junto a UNICEF, conmemoró los 36 años transcurridos desde que Chile ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño, y reunió a niños, niñas y adolescentes de establecimientos educacionales de la capital y de regiones.
En la apertura se escucharon voces de menores que reivindicaron derechos fundamentales como el juego, la salud, la identidad, la opinión, el uso del espacio público, la actividad física y el bienestar. Esas expresiones marcaron el tono de una jornada orientada a poner a la infancia en el centro del debate público y a evaluar los avances y las deudas pendientes en la materia.
La presidenta del Senado, Paulina Núñez, encabezó la actividad. También participaron la representante de UNICEF en Chile, Violet Speak Warnery; el defensor de la niñez, Anuar Quescille, y el subsecretario de niñez, Marcelo Sánchez. La instancia fue difundida por TV Senado Chile, el canal oficial de la corporación.
Niños y niñas expusieron sus experiencias y reflexiones sobre los asuntos que afectan su vida cotidiana. Varios coincidieron en que la jornada constituyó una oportunidad para dar a conocer sus puntos de vista y conocer realidades distintas a las propias. Algunos pidieron que este tipo de espacios se repita, pues permite que las autoridades escuchen directamente a los menores.
Un participante observó que los derechos de la infancia aún no logran visibilizarse ni normalizarse por completo. En su intervención, puso el foco en el derecho a la educación y denunció que en los colegios persisten prácticas como los apodos, que afectan el respeto a las personas. En esa línea, ejemplificó con situaciones en que se califica a los estudiantes con sobrenombres como gorda, alta, negra o fea. El mismo participante reconoció que la opinión infantil ha comenzado a trabajarse en los últimos tiempos, aunque todavía queda camino para que ese derecho se normalice. Otro asistente subrayó el valor de que el Congreso abra sus puertas a niños de distintos sectores, ya que ello permite a los legisladores conocer la diversidad de realidades que existen en Chile, incluidas las de zonas marginadas o acomodadas.
También se escucharon llamados a considerar la opinión infantil en el proceso legislativo. Uno de los jóvenes señaló que lo que piensan los parlamentarios suele ser muy distinto de lo que piensan los niños, por lo que, al elaborar leyes, sería conveniente escuchar a la infancia para recoger lo que quiere y siente.
AUTORIDADES Y DESAFÍOS
La presidenta del Senado relató que los asistentes pudieron expresar sus peticiones, emociones y expectativas, así como identificar los lugares que consideran seguros y aquello que los hace felices. En su mensaje, los invitó a no limitar sus sueños ni aceptar que otros les impongan barreras, y a seguir estudiando, trabajando y divirtiéndose. Les recordó que deben seguir siendo niños y adolescentes y que pueden concretar aquello que se propongan.
Durante el encuentro se relevó la importancia de incorporar efectivamente la voz de la infancia en el diseño de soluciones institucionales. Para ello, se dijo, es necesario conocer cómo viven los niños sus derechos, cuáles son sus necesidades y de qué manera pueden aportar. Una de las personas que intervino reconoció que se han logrado avances, pero advirtió que los sectores más vulnerables siguen quedando rezagados. Entre las materias pendientes mencionó la protección infantil, las trayectorias educativas y la generación de oportunidades para todos, incluidos quienes han quedado atrás.
Como conclusión del diálogo se destacó el papel de la familia y del entorno cercano como espacios de protección y seguridad. También se subrayó la necesidad de reforzar el acompañamiento de las nuevas generaciones. Estos espacios de contención fueron considerados esenciales para el desarrollo integral de la niñez.
El defensor de la niñez, Anuar Quescille, aprovechó la instancia para formular un llamado a los legisladores. Explicó que, al analizar proyectos de ley que puedan incidir en la niñez, el Congreso debe tener presente el mandato internacional derivado de la Convención, con todos sus derechos, garantías y principios. Quescille recordó que, desde la ratificación del tratado, el país ha desarrollado una relevante política pública en la materia, con progresos en educación, salud y en la erradicación de la violencia contra menores, procesos en los que el Congreso ha tenido una participación clave a través de leyes con enfoque de derechos. Precisó que ese llamado se realiza de manera permanente a los parlamentarios.
RATIFICACIÓN DE 1990
La ratificación del tratado por parte de Chile tuvo lugar el 14 de agosto de 1990. Con esa decisión, el Estado asumió el compromiso de adecuar su legislación y normativa interna a los estándares del instrumento internacional, con el fin de asegurar el pleno ejercicio de los derechos de todos los niños, niñas y adolescentes que residen en el país.
La cobertura de esta actividad corresponde a TV Senado Chile, que también ofrece más información en su programación senado.cl tele y en su canal oficial de YouTube.
Nota del Editor Fotografía referencial generada por Inteligencia Artificial.







